Oficina Regional del PMA para América Latina y el Caribe
Tel (507) 317-3900
Fax (507) 317-3903
Email PMA.LatinoAmerica @wfp.org


PMA en Español
Programa Mundial de Alimentos en América Latina y el Caribe

Combatiendo el hambre


Un mundo libre de hambre


Entre los Objetivos de Desarrollo del Milenio que las Naciones Unidas han establecido para el siglo XXI, encabeza la lista la reducción a la mitad de la proporción de personas que padecen hambre para el 2015.

En esta sección puede aprender más sobre el hambre y las acciones del PMA para luchar contra este flagelo y alimentar cada año a un promedio de 90 millones de personas en al menos 80 países.


¿Qué es el hambre?


El hambre -el más viejo enemigo de la humanidad- y la desnutrición continúan afectando la salud y amenazando la sobrevivencia y la productividad de generaciones.

En el último cuarto del siglo XX, la humanidad estaba ganando la guerra a su más viejo enemigo. Desde 1970 a 1997 el número de personas con hambre cayó de 959 millones a 791 millones –principalmente debido a los tremendos progresos logrados en reducir el número de desnutridos en China e India.

En la segunda mitad de los años 90, sin embargo, el número de personas afectadas por el hambre de forma crónica en países en vías de desarrollo aumentó a un ritmo de 4 millones por año. Para el 2000-2002, la cifra mundial total de personas desnutridas había aumentado hasta 852 millones: 815 millones en países en vías de desarrollo, 28 millones en países en transición y 9 millones en países industrializados.

Hoy en día, una de cada 8 personas no consigue suficientes alimentos para llevar una vida saludable y productiva, lo que convierte al hambre y a la desnutrición en el principal riesgo a la salud mundial –superando al SIDA, la malaria y la tuberculosis combinadas.


Hambruna


Las consecuencias terribles de la exposición de poblaciones a situaciones extremas de reducción drástica o inexistencia de alimentos conllevan a situaciones de hambruna o inanición que son frecuentemente destacadas en las pantallas de la television: madres hambrientas demasiado débiles para amamantar a sus hijos en una Etiopía abatida por la sequía, refugiados formando filas para obtener raciones de alimentos, helicópteros transportando galletas nutricionales para víctimas aisladas por las inundaciones en Bangladesh o Camboya.

Estas dramáticas imágenes son el resultado de crisis como las guerras y los desastres naturales que privan a comunidades enteras de su alimento. Sin embargo, las emergencias representan solo el 8 por ciento de las víctimas del hambre.

Una forma de hambre menos visible es la subnutrición, que afecta de forma constante y diaria a la mayoría de las poblaciones que no disponen de condiciones para acceder a una alimentación adecuada. Este tipo de hambre afecta a más personas, desde los barrios marginales de Jakarta en Indonesia y la capital camboyana de Phnom Penh a las aldeas en las montañas de Bolivia y Nepal. En estos lugares el hambre es mucho más que un estómago vacío.


Subnutrición


Por semanas, inclusive meses, las víctimas deben sobrevivir con menos de las 2,100 kilocalorías que en promedio necesita diariamente una persona para llevar una vida saludable.

El cuerpo humano compensa la falta de energía simplemente reduciendo su nivel de actividad física y mental. Una mente con hambre no puede concentrarse, un cuerpo con hambre no toma iniciativas, un niño con hambre no tiene ganas de jugar.

El hambre también debilita el sistema inmunológico. Privados de una nutrición adecuada, los niños subnutridos son especialmente vulnerables para enfrentar las enfermedades, y podrían morir de males comunes, como el sarampión y la diarrea. Se estima que cada año la desnutrición contribuye a la muerte de unos 10 millones de niños y niñas menores de 5 años.


Calidad, no solo cantidad


La desnutrición, calificada por el Comité Permanente en Nutrición de la ONU como la mayor causante de enfermedades en el mundo, es el resultado de una ingesta inadecuada de alimentos, infecciones o de ambas. Tiene que ver más con la calidad que con la cantidad de alimentos.

Aún cuando las personas coman suficiente cantidad de alimentos, sufrirán de malnutrición si los alimentos que ingieren no tienen las cantidades apropiadas de micronutrientes –vitaminas y minerales—para cubrir las necesidades diarias.

La malnutrición se manifiesta de varias formas que dependen del tipo de nutrientes que faltan en la dieta, por cuanto tiempo y a qué edad.

La forma más común de malnutrición es la llamada deficiencia proteíco energética. Es el resultado de una dieta deficiente en energía y proteínas debido a la falta de los macronutrientes como carbohidratos, grasas y proteínas. Esta deficiencia se deriva en dos cuadros clínicos: El marasmo, o atrofia infantil, que causado por la falta de calorías y el kwarshiorkor que es producto de la proteínas.

La deficiencia de micronutrientes, principalmente vitaminas y minerales, constituye otra forma de malnutrición menos visible, pero no por eso menos importante. Las manifestaciones más frecuentes son anemia por deficiencia de hierro, deficiencia de vitamina A, folatos y zinc.

Según el Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo 2004 , producido por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) las deficiencias de vitaminas y minerales afectan a cerca de 2 mil millones de personas mundialmente. La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a las deficiencias de hierro, vitamina A y zinc entre las 10 principales causas de muerte en países en vías de desarrollo.

  • La deficiencia de hierro es el tipo de desnutrición de mayor prevalencia en el mundo y afecta a unas 1,7 mil millones de personas, de las cuales la mitad sufre de anemia. El hierro forma las moléculas que transportan el oxígeno en la sangre, de manera que los síntomas de la falta de hierro son cansancio y somnolencia. La carencia de hierro en grandes contingentes de la población perjudica profundamente la productividad de un país. La falta de hierro también impide el desarrollo cognitivo, afectando entre el 40 y 60 por ciento de los niños de países en desarrollo.
  • La deficiencia de vitamina A debilita el sistema inmunológico de una gran proporción de niños menores de 5 años en países pobres, lo que aumenta su vulnerabilidad a las enfermedades. Las deficiencias de vitamina A, por ejemplo, aumenta el riesgo de morir a causa de diarrea, sarampión y malaria entre un 20 y un 24 por ciento. Además de afectar a 140 millones de niños en edad pre-escolar en 118 países y más de 7 millones de mujeres embarazadas, la carencia de vitamina A es la principal causante de ceguera infantil en países en desarrollo.
  • La deficiencia de yodo afecta a 780 millones de personas en el mundo. Su síntoma más evidente es la inflamación de la glándula tiroides, mejor conocida como bocio. Su impacto más devastador ocurre en el cerebro, el cual no se puede desarrollar apropiadamente sin yodo. De acuerdo con investigaciones de la ONU, unos 20 millones de niños nacen con deficiencia mental como consecuencia del consumo insuficiente de yodo de sus madres durante el embarazo. Los más afectados presentan un retardo mental y físico severo también llamado cretinismo.
  • La deficiencia de zinc afecta el crecimiento y debilita el sistema inmunológico de niños pequeños. Se le vincula con un mayor riesgo de diarrea y neumonía, las cuales causan 800,000 muertes al año.


El Costo Global del Hambre


El hambre impone una carga pesada tanto para el individuo como para la economía de los países en desarrollo.

Los economistas estiman que cada niño afectado por el retraso del crecimiento físico y mental a causa del hambre y la desnutrición, perderá entre el 5 y 10 por ciento de los ingresos de toda una vida.

El indicador Años de Vida Ajustados en función de la Discapacidad (AVADs) mide el número de años perdidos como resultado de muerte prematura o por discapacidad (dependiendo de la severidad).

Según el informe del 2004 de la FAO (Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo ), la subnutrición maternal e infantil cuestan aproximadamente 220 millones de AVADs en países en desarrollo. Cuando otros factores de riesgo en nutrición son incluidos en el cálculo, esta cifra aumenta a 340 millones de AVADs –equivalente al efecto de un desastre que extermina o discapacita a la población total de un país más grande que Estados Unidos.

El informe señala: "Las consecuencias... las sufren aquellos con menos capacidad para afrontarlas, gente que lucha por sobrevivir con menos de 1 dólar al día; países cuyas economías y esfuerzos de desarrollo disminuyen o se frenan totalmente por la falta de productividad y recursos".


Secciones
Un mundo libre de hambre
¿Qué es el hambre?
Hambruna
Subnutrición
Calidad, no solo cantidad
El Costo Global del Hambre


Licitaciones de compras regionales del PMA

En esta sección encontrará los nombres de las empresas a las que han sido adjudicadas las compras regionales luego de un proceso de licitación.

El PMA se reserva el derecho de publicar los resultados de estas adjudicaciones, incluyendo el nombre de los suplidores y el valor de los contratos.

Haga clic aquí para ver la información por mes del 2008.

Haga click aquí para ver la información por mes del 2009.




World Food Programme © 2007